Díptico. Estructura blanca sobre fondo negroLa obra de Fernando Daza (1979) revela el fruto de un proceso de meditacin personal basado en el ejercicio de la observacin mental. Convierte la labor artstica en una prctica ms para la evolucin de la consciencia, de igual modo que, en el sentido contrario, hace de la experiencia contemplativa un recurso excepcional al servicio del proceso creativo. El resultado es una obra de realizacin minuciosa, muy sigilosa y preciosista, donde, en actitud
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La obra de Fernando Daza (1979) revela el fruto de un proceso de meditación personal basado en el ejercicio de la observación mental. Convierte la labor artística en una práctica más para la evolución de la consciencia, de igual modo que, en el sentido contrario, hace de la experiencia contemplativa un recurso excepcional al servicio del proceso creativo.
El resultado es una obra de realización minuciosa, muy sigilosa y preciosista, donde, en actitud meditabunda, recorta y trocea manualmente el papel para después pegarlo sobre la tela cruda o el cartón, a modo de revestimiento tridimensional. La luz proyectada de forma cenital descubre una superficie donde el juego de la sombra arrojada hace vibrar a la obra en una espectacular amalgama de texturas visuales.
En cuanto al aspecto estructural, sus composiciones suelen entrañar un esquema metódico y cartesiano, lo que denota su preferencia por la calma, el orden, la nitidez, la depuración y la exactitud. La obra plástica refleja la pureza y la calma del blanco original de los papeles, libres del ruido de los colores, en una colección de obras monocromas y tridimensionales, donde la máxima importancia estética se halla en la sutil vibración de las texturas visuales causadas por el contraste entre luz y sombra.
La obra de Daza se caracteriza por la monocromía. Persiste en el uso de un sólo color. Sólo ansía servirse de la luz y de su incidencia sobre la superficie tridimensional para crear una vibración fascinante de texturas visuales. El papel que utiliza juega a su favor, su acabado mate y ligeramente rugoso, ayudando a conseguir el efecto que insistentemente busca, captar la luz y reflejarla en un sinfín de tonalidades dentro de un mismo campo cromático.
Usa los colores propios del papel y enfrenta con especial interés el blanco y el negro en los dípticos, obras de mitades adversas que proveen de una gran fuerza, que contrasta con la sutileza y la naturaleza simple del papel. Se centra por un lado en composiciones estrictamente cartesianas donde las líneas son puramente definidas mediante el corte limpio de cúter y regla. Y por otro lado, en otras composiciones rasga a mano los papeles y los pega de manera ordenada sobre la tela, siguiendo una metodología monótona y reiterativa, que bien justifica el resultado del proceso. Estas líneas irregulares producidas por el corte manual, conforman la tridimensionalidad que caracteriza principalmente a estos trabajos.